jueves, 20 de septiembre de 2012 | By: Abril

Hubiera...


Me hubiera quedado todo septiembre deshojando las flores que caen del árbol de enfrente de mi casa y hubiera vivido octubre soñando con pasear de tu mano por las calles que se van apagando, dejando que tu abrazo fuera mi abrigo y empujando los versos que se escapan de mis ojos, para que los vieras brotar como hierba fresca en las mañanas de primavera.
Hubiera pasado todas las mañanas tristes de noviembre montando el elefante rosa de mi fantasía, dejando que las yemas de mis dedos rozaran las aristas de las nubes, mientras me susurrabas al oído las palabras que las hojas del castaño dicen al caer.
Hubiera matado las horas de las tardes lentas, aspirando el aroma de los libros que se esconden en la biblioteca, mientras pensaba en ti. Bajaría mil veces de ese autobús rojo que lleva a tu país lejano y hubiera corrido a buscarte bajo la lluvia azul que sale de las nubes negras que quedan prendidas de las antenas de los edificios.
Tropezaría mil veces solo para caer a tu lado, tu lado izquierdo los días de tu cama y el lado derecho los días de la mía. Estrenaría sonrisa cada mañana solo para que me comieras las pestañas a besos llenos de cosquillas. Lucharía contra como arma una palabra tuya.
Pero de nada sirve imaginar otoños que no viví o que soñé entre brumas. Qué lejos está el horizonte de mi fantasía y que fácil es matarlo sin querer.
(Del blog: Es amor...)